Estilos de gobierno y condiciones de gobernabilidad

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Categoría: Política Creado en Miércoles, 20 Mayo 2015
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Un escrito realizado por el secretario de Planificación y Política Económica, Pablo Olivares. Para quienes consideran a la política como el "arte de lo posible".


 

oy resulta innegable que en toda elección que efectuemos en nuestra vida hay una concurrencia de factores emocionales y racionales. La elección de gobernantes no resulta una excepción a dicha regla. Inclusive, hay quienes, y hasta apoyados en saber científico, hoy plantean que los factores emocionales son predominantes.

 

En la imagen de los candidatos percibimos una serie de atributos que nos moviliza a un mayor apoyo hacia uno en particular. De esas percepciones inducimos que el candidato que más nos moviliza será muy ejecutivo, que tomará decisiones justas y oportunas, que tendrá siempre relación cercana con el pueblo, que mantendrá la disciplina de su equipo, que podrá llevar a cabo todas sus ideas y que será eficaz y eficiente en las soluciones a nuestras demandas o problemas.

 

Sin embargo, de esa cuasi idealización hasta el “pensamiento mágico” hay un paso, leve, pequeño, pero que una vez dado puede ser fatal. Porque se pierde por completo cualquier principio de realidad, de tener en cuenta la existencia de condiciones tan reales como concretas, abrumadoramente presentes en la vida cotidiana, expresión que, paradójicamente, es la preferida por las personalidades que más utilizan en su beneficio ese proceso de idealización de la gente.

 

Dentro de este juicio de realismo debemos incluir lo que se denominan “condiciones de gobernabilidad”. Eludiendo tecnicismos, sería respondernos a la pregunta de qué tan posible le resultará al candidato hacer lo que nosotros imaginamos o idealizamos sabiendo que el sistema político no pone en la mano de un solo individuo las decisiones y herramientas para llevarlas a cabo.

 

Ningún candidato puede gobernar contando únicamente con los votos y su deseo de hacer las cosas. Allí es donde las condiciones objetivas de gobernabilidad combinada con el estilo de gobierno del candidato electo determinan lo que popularmente se denomina “la hora de los bifes”.

 

El Frente Progresista pudo ejercer el gobierno provincial construyendo, en primer término, una “base” de condiciones de gobernabilidad: Decenas de intendentes y presidentes comunales, presencia en ambas cámaras legislativas que le garanticen un mínimo de iniciativa, cuadros técnicos con años de formación y una coalición de partidos con raíz territorial concreta, liderazgos construidos y experiencia en resolución de sus conflictos internos que le eviten caer en la disolución.

 

A dichas condiciones de gobernabilidad el Frente Progresista las complementó con un estilo de gobierno participativo con la comunidad, de diálogo y negociación con fuerzas políticas de la oposición así como también diálogo con instituciones y organizaciones de distintos sectores.

 

Así se llegó a la “hora de los bifes”, con una agenda de cuestiones sociales tomada a tiempo y resuelta. Con una identificación de nuevos problemas de alta prioridad de agenda, como la seguridad, y puesta de manos a la obra.

 

Valoraciones positivas y negativas son personales y, sería autoritario y/o soberbio, escuchar las primeras y no las segundas. Por el contrario, por su vocación de diálogo, el Frente Progresista toma fuerzas de las primeras para escuchar y revertir con resultados las segundas.

 

Por lo tanto, resulta claro y previsible un futuro ante un nuevo gobierno del Frente Progresista

 

Por el contrario, el PRO no podría afirmar lo mismo.

 

Respetando la opinión que muchos santafesinos poseen a favor del candidato del PRO a partir de los atributos que perciben en él, el regreso al principio de realidad nos conduce a preguntar ¿qué condiciones de gobernabilidad concretas se presentan para que las idealizaciones se concreten en la realidad?

 

De un primer escenario surgido de las PASO de abril no es ilógico conjeturar que serán escasísimos los intendentes o presidentes comunales del PRO, nula su participación en la cámara alta y reducida en la cámara baja (lo cual implica nula iniciativa política y nulo poder de veto). Falta de cuadros técnicos oriundos de la provincia para una notable cantidad de áreas de gobierno (al punto de tener que cubrirlos con porteños). Una coalición política líquida, cuya pata gremial hoy se debate si apoyar como futuro presidente a Scioli en lugar de Macri.

 

Dejarse llevar por las emociones es necesario.

Tener los pies sobre la tierra es imprescindible.