Kancillería Nacional y Popular ***

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Categoría: Opinión Creado en Miércoles, 18 Febrero 2015
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La ponderación partidaria y la sumisión a los dictámenes políticos de la Casa Rosada prevaleció por sobre la profesionalidad e idoneidad como criterio fundamental del Servicio Exterior Argentino.


 

istóricamente, el Servicio Exterior fue la burocracia estatal más profesionalizada de la Argentina. Los diplomáticos de carrera se preparaban durante años, independientemente de los gobiernos de turno, para cumplir la importante tarea de representar al país en el mundo. Sin embargo, en los últimos años presenciamos una creciente politización dentro de Cancillería, lo que pone en crisis el modelo tradicional de formación de su cuerpo de profesionales.

Una consecuencia de este cambio fue la marginación y el pase a retiro de los cargos más altos y experimentados de la diplomacia argentina, a quienes se consideró ajenos o contrarios a la linea gobernante. En su lugar asumieron segundas líneas que, beneficiadas por su ascenso, tuvieron mayores incentivos para alinearse y menos para contradecir, aunque fuera en forma moderada, el rumbo marcado. Con este inédito descabezamiento no sólo se cortó la trasmisión natural de experiencia que el mismo cursus honorum garantizaba, sino que se dejó de lado a valiosos profesionales, talentosos y muy capacitados. La ponderación partidaria y la sumisión a los dictámenes políticos de la Casa Rosada prevaleció por sobre la profesionalidad e idoneidad como criterio fundamental del Servicio Exterior Argentino.

Estos movimientos se produjeron en forma intempestiva, al punto que muchas representaciones ya no tienen embajadores titulares. Su lugar fue ocupado por funcionarios “ad hoc” , jóvenes afines al gobierno, bajo el rango de “encargados de negocios”, cargo que no requiere la aprobación del Senado. Y no se trata de casos aislados en países pequeños o con los que tenemos una débil relación, ocurre con países tan relevantes como Paraguay, Suiza y Holanda.

La politización no fue un proceso circunscrito a a la cúpula de Cancillería, sino que llegó hasta al ISEN (Instituto de Servicio Exterior de la Nación), donde se forman los futuros miembros del cuerpo diplomático. Los contenidos de la currícula fueron orientados a la posición ideológica del Gobierno, como así también el criterio para designar a sus profesores. Incluso fue aumentado el cupo de ingresantes, con la intención de colar una mayor cantidad de diplomáticos afines a la actual linea gobernante. Sin embargo, el dato más escandaloso es el inusitado incremento en la planta de personal administrativo de Cancillería: en la última década pasó de menos de 900 empleados a casi 5.000.

El deterioro de la otrora burocracia ejemplar del Estado Argentino tiene consecuencias directas en nuestro desarrollo, ya que de ella dependen, en buena medida, las oportunidades de abrir nuevos mercados, de acceder a créditos internacionales, de atraer inversiones y de sellar alianzas estratégicas con otros países. Un solo dato sirve para ilustrar la profundidad del daño imprimido: a pesar de los cambios realizados en las cúpulas, de haber incrementado la cantidad de ingresantes al ISEN y de haber quintuplicado el personal administrativo, hoy, 50 años más tarde,  nuestro país realiza menos misiones diplomáticas que en la época del presidente Arturo Frondizi.

 

Por Sebastián Lucas Ibarra
Lic. en Relaciones del Trabajo
Coordinador del Equipo de Relaciones Internacionales del Centro de Estudios Nacionales
Militante del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID)