"La Pedagogía del barrendero" de Joel Lazos ***

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Categoría: Opinión Creado en Domingo, 30 Noviembre 2014
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La Pedagogía del barrendero

(Análisis Sintético Trascendental)

Nota a Daniel Ordoñez y

La Angustia Vital “El miedo que habita en nosotros mismos” (extracto)

por Joel Lazos


A Daniel Ordoñez y a los barrenderos del mundo y a los que al identificarse con ellos, sienten su sufrimiento y comparten sus ideas.


Introducción

La noche del viernes 21 de noviembre de 2014, en la Ciudad santafesina de Cañada de Gómez se produjo una marcha de obreros, empleados municipales en contra del gobierno oficial.. La medida de fuerza que ya contaba con más de tres semanas de duración expresó el grito: Lucha por la Dignidad. Este reclamo exigía la recomposición salarial, el fin de la precarización laboral que se manifiesta por contratos mensuales, el paso a planta permanente de empleados contratados y la entrega de ropa y uniformes adeudados, entre otras cosas.

 Esta nota expresa la formación de un trabajador, que llevó a cabo un análisis reflexivo sobre su realidad.

 

i formación docente fue inscripta sobre un cimiento pedagógico freireano, que es un modelo de transmisión del conocimiento interactivo, situacional, dialéctico y humanístico, y que sostiene el siguiente objetivo  “Educar para la libertad”. El propósito ético es el núcleo viviente de mi fundamentación didáctica. Desde la perspectiva de un educador de este tipo de metodología, existen dos actores en el desarrollo de la consciencia de las personas: El opresor y el oprimido.

Para explicar cómo comienzan a producirse cambios psicofísicos y espirituales convenimos partir de la base, que debemos destruir las creencias ancestrales para poder redefinir nuestra cosmovisión desde una perspectiva más independiente. Se hallan muchas definiciones de lo que es “educar”, yo me quedaré con una simple descripción, “Enseñar a vivir”. Enseñar a vivir implica vencer el miedo a la libertad [1], por eso, la superación de esa instancia es difícil para el oprimido (empleado, obrero, estudiante, ama de casa, etc.) porque la verdad del opresor (Estados Dictatoriales y Gobiernos en general, Patronales Explotadoras, etc.) vive en su consciencia.

Cuando el oprimido logra engendrarse a sí mismo conquista su condición humana, porque antes de eso, es un objeto cosificado por la visión dominante de quien lo controla. Ese proceso de liberación consiste en tomar consciencia de su naturaleza oprimida para humanizarse, descubriendo en su medioambiente la distinción entre naturaleza tóxica (de muerte) en oposición a la naturaleza nutritiva (de vida), para revelar sus limitaciones y darse cuenta de sus condiciones de vida, para comenzar a elaborar estrategias, y así poder cambiar su realidad y vivir mucho mejor de lo que había conocido como costumbre, porque un pobre no comprende la pobreza porque desconoce el bienestar. Lo que acontece a posteriori, es que también recuperará su libertad el opresor. Este método de toma de consciencia invita a redescubrirse, a auto-reconocerse, a abrirse, a expandir los horizontes más allá de nuestra zona de confort, a liberar y a liberarse.  

El ser humano es un animal social (hymenoptera) eso posibilita mayores posibilidades de supervivencia porque en el aislamiento se generan personas antisociales y resentidas. En el aislamiento solo se halla muerte. La diferencia reside en que el oprimido debe servirse del diálogo para conocerse a sí mismo y así alcanzar una vida más plena y exitosa. La alfabetización es consciencia reflexiva de la cultura, reconstrucción crítica, apertura de nuevos caminos, proyecto de vida, creación. La palabra es la fuente de su libertad, inscribiéndose en la constitución de su propia vida en relación a la época en que le toca vivir, en correspondencia al mundo y a la sociedad que comparten el desarrollo de su rol en la historia de la humanidad porque su pensamiento es una masa sin forma que se estructura por el lenguaje, que a su vez, es el resultado de convenciones sociales que originan una Lengua de fundamento opresor, porque quién domina el lenguaje tiene el control de las masas.

 La zona de confort o de seguridad vital es aferrarse a la consciencia opresora porque es lo único conocido por el oprimido, radiaciones hipnóticas de frecuencia delta y theta, que conducen a las personas a sostener conductas autodestructivas, sin poder controlar sus creencias a voluntad. La angustia vital es el miedo a no recibir lo suficiente y morir de hambre, quienes la experimentan cargan en su memoria celular el temor al desempleo, a todo lo que eso conlleva, y al hambre padecido por sus ancestros. Por eso, no se debe caer en la burda critica de los mal llamados “carneros” que despertaron el miedo a la libertad y que dejaron de lado la lucha por ser hombres libres, puesto que, ellos representan la más indigna de las manifestaciones de explotación laboral alienante y que en palabras de Erich Fromm personifican “La ausencia de compromiso y lucha por una libertad arriesgada”. [2] Este tipo de oprimidos sostiene que la consciencia crítica es caos, pero como dijo el secretario general de SITRAM, Marcelo de Santa Brígida al expresar que no se siente traicionado es necesario aclarar que los obreros no comprometidos con la causa también son víctimas: “Yo amo a mis compañeros, aunque sepa que están equivocados, porque esta lucha no es sólo por un reclamo de recomposición salarial sino de un trato digno para garantizarles el día de mañana un futuro mejor a nuestros hijos”. [3]

La superación de esa dialéctica concibe al famoso hombre Nuevo. El hombre nuevo es la síntesis de la confrontación dualista: Opresor/Oprimido. Es necesario hacer una distinción de ambos extremos, entre el opresor en sí mismo y el reaccionario encerrado en sus ideales, porque ambos extremos son apasionados, son las dos caras de una misma moneda, por lo tanto, se corre el riesgo de que el oprimido se convierta en opresor de sus opresores. ¿Qué diferencia existe entre Hitler y Stalin? Por eso el hombre Nuevo es un reparador empujado por un gesto de amor hacia la humanidad, no puede permitirse ser guiado por el rencor. Cuando un empleado municipal logra esa autonomía despojada de fanatismos es libre, es su conquista y eso lo convierte en el único ser responsable de su propia vida, a diferencia de quien sigue atrapado por el yugo de quien lo domina o de los dogmas que lo encarcelan.

Daniel Ordoñez, se siente un ejemplo de auténtica liberación, su discursividad, trata de ser un correlato de su acción libertaria, puesto que sostiene que no hay denuncia de la violencia sistemática del poder instituyente, de la que son víctimas los empleados municipales de Cañada de Gómez, sin compromiso transformador y de lucha. El oprimido debe ser el auténtico artífice de su destino recuperando la libertad de expresión de sus ideas.

 La causa de la liberación de los hombres oprimidos es el diálogo con el objetivo de alcanzar el dominio de un trabajo insubordinado que le otorgué la alegría de vivir. Por eso, después de esta introducción: se oirá la voz de un hombre que grita “¡Basta!” en honor a los silenciados, un barrendero que ama su trabajo y afirma satisfacción por la tarea que realiza, siente alegría de vivir y que al recuperar su palabra dejará la huella en la historia: Daniel Ordoñez, el barrendero.

Desde que entre en la Municipalidad, a mí nunca me castigaron los jefes, a mí  me castigaron los intendentes, los políticos. Los longazos que tengo en la espalda no me los dieron los compañeros, me los dieron los gobernantes, de pagarme en los términos que a ellos les parecía, de cambiarme de lugares, de hacerme sumarios. Por eso, cuando nosotros asumimos esta Comisión (la del Sindicato) a mí me tocó una parte muy jodida, y yo más que nada, saqué mucho del aprendizaje, cuando iba a charlar con Marcelo (de Santa Brígida - Secretario General de SITRAM) y Mabel, y charlando, aprendí mucho y lo único que sé es que no los voy a entregar por nada del mundo porque, vuelvo a repetir, mi viejo siempre me dijo: “Vos podes ser cualquier cosa pero nunca ser botón de nadie, nunca entregues a un compañero, así te estén matando, jamás”. A mí me tocó vivir en plena dictadura militar, yo tengo 58 años, sé lo que hicieron estos milicos de mierda que agarraban a los sindicalistas, que si no les gustaba tu cara te agarraban en la calle, te ponían contra un paredón, te llevaban adentro y que Dios te salve. Entonces, cuando yo me metía, en el nido de los sindicalistas, tomando mate, charlándolo, escuchándolos decir que vuelvan a creer en su gremio me hizo recuperar la esperanza. Nosotros no tenemos la culpa de lo que hicieron gestiones anteriores. Muchos sindicalistas lamentablemente, y digo lamentablemente porque nunca, nunca van a tirar para el obrero, siempre se acomodaron ellos, siempre pensando en el bolsillo de ellos, con su categoría 21 o su categoría 22, siempre se acomodaron ellos. Yo fui muy castigado acá en la Municipalidad. Me la recorrí toda, me recorrí todos los lugares de trabajo pero no porque era mal obrero, sino porque no me callaba. La injusticia no me gusta, no me gusta para nada. Entonces, gracias a lo que yo viví de chico porque si en sí, no tengo una escuela como pueden tener la mayoría de los jóvenes, yo a duras penas termine séptimo grado, me hubiese gustado seguir estudiando porque yo sé el trabajo que hago que es un trabajo ingrato. Pero también sé lo que hace un barrendero. Y hay mucha gente, muchos compañeros míos que por ahí, piensan que ser barrendero parecería que fuera la degradación más grande que te pueda hacer un intendente que entra de turno. Pero sabés que lindo es ser barrendero, porque el barrendero es el estandarte de todos, todos los municipales, porque ¡¿quién es el que sale a la mañana cuando llueve, cuando hace mucho calor, cuando hace mucho frío?! Es el barrendero, es el barrendero.

Hemos sido víctimas de persecución, pero, como yo creo en Dios, creo en que va a haber una justicia divina. No sé si voy a estar pero nosotros les dejamos a nuestros niños, que para el día de mañana, porque todo esto es para ellos, por más que nos digan “Miren estos locos, van por la calle gritando, gritando, gritando. Pero ellos, cuando ellos empiecen a pensar que es lo que estamos haciendo y el día que sean grandes, y ellos estén en una fábrica y se acuerden de lo que hicieron los municipales, lo que hacen los de la UOM, los que hacen todos, los maestros, la policía, los doctores, ahí se van a acordar y van a pensar, “Tienen razón esos locos en pasar un día por la calle Ocampo o Lavalle gritando”. Nosotros no somos tumbadores de gobiernos, para nada, nosotros lo único que queremos es laburar, es laburar, nada más. Llenar nuestro propio plato de comida. Comprarles los cuadernos a nuestros hijos, que tengan una educación que yo no tuve y que no tuvieron algunos compañeros míos. Por eso, el esfuerzo que estamos haciendo nosotros. Por ahí, mucha gente que pasa, no sé lo que dirán, tal vez, “¡Qué hacen estos locos con un cartel ahí!”, luchamos por nuestra dignidad señores vecinos. 

Nosotros asumimos, la Comisión asumió, y por eso, cuando nosotros hablamos con los compañeros, nosotros los quisimos liberar de este paro para que no sufran, nosotros queremos asumir, la Comisión quiere asumir una huelga de hambre para saber si esta gente lo entiende (los gobernantes), pero como son nazis, son nazis, son como de la época de Hitler porque Hitler murió, Hitler murió, al muro de Berlín lo tumbaron, pero parecería que todavía quedan algunos dictadores como esta gente. Hoy está lloviendo y nosotros nos tenemos que quedar debajo del agua por nuestros compañeros y por los ciudadanos que nos vinieron a acompañar. Por eso a mí me da fuerza ver tanta gente porque para mí está toda la ciudad de Cañada de Gómez respaldándonos, y van a venir muchos más, toda la gente de alrededor.  Estoy muy contento a pesar de que hace tres días de que yo no como. Una señora nos hace una sopa, una compañera que nos prepara una sopa, les agradecemos a los médicos que nos vienen a controlar, porque eso es lindo, es muy lindo, saber que algunas personas nos están cuidando.

Yo sé que muchos fueron silenciados por este gobierno municipal, personas que han denunciado sus delitos, sus crímenes y que fueron proscriptos, silenciados. Por eso, ese grito que no pudieron dar ellos, ese grito lo damos nosotros por ellos. Estos, que te echan, te dejan sin laburo van a entender que ese es el grito nuestro. El grito nuestro es “BASTA”, basta, basta, basta. Se acabó. Basta loco. Por eso, vuelvo a repetir, mi grito, nuestro grito es para todas las personas que se enfrentaron a la opresión y fueron traicionados y los dejaron sin laburo. Ahora, lo que yo pido es que los jóvenes no bajen la guardia. No bajen la guardia. Estos se van. Los gobiernos se van y a ese que te traicionó, dale la mano porque, sirve perdonar. Tan solo imaginar que lo han crucificado a nuestro señor Jesucristo y él los perdonó. Bueno, yo los perdono a todos mis compañeros que no se plegaron a un paro, a una huelga, porque si, en sí la democracia es ser libre, bueno, esto es democracia. Van a escuchar que nosotros nunca le hemos pegado a un compañero, que jamás hemos roto un camión, o que nunca hemos parado un camión. No, es la libertad. Es la libertad. Nosotros la vivimos de esa manera, manifestándonos pacíficamente. La libertad. Yo no te puedo frenar a vos. Yo no me puedo meter en tu bolsillo. Por eso, ser parte de este paro siempre fue optativo.

La dignidad que tenemos todos los empleados municipales que fuimos a esta medida de fuerza, el poder ejecutivo no lo va a doblegar ni nos va a doblegar. Porque ellos, cuando se sienten a la mesa, no le van a poder mirar la cara a sus hijos, en cambio, nosotros sí, Porque nuestros hijos entienden que si tomamos una taza de mate cocido es porque no nos recomponen nuestro salario. Y la van a tomar aunque nosotros queramos que ellos no pasen por esto. Pero a los funcionarios del Ejecutivo municipal no les importan si nuestros hijos no tienen para comer una noche.

A lo mejor ellos hoy tienen la heladera llena pero no sé el día de mañana, ojala que sí, por los pibes de ellos, bien llena, pero sé que nadie se llevó toda su riqueza al cementerio. Y lo único que espero, es que cuando los gobernantes lleguen a la noche de año nuevo, y alcen la copa, se acuerden de estos locos que salieron a pelear por lo que les corresponde, y por lo que les corresponde a sus hijos, un salario digno para vivir una vida digna. Estos empleados municipales a estos gobernantes corruptos les demostraron que tienen el poder para luchar por su libertad y por su dignidad.

Hacerse dueño de su voz, convierte al oprimido en ser humano pero despierta la desconfianza de los hombres que se creen libres. Hacerse dueño de la voz comienza a esgrimir preguntas que acaso, no tienen respuestas: ¿Cuál es la refutación a los dilemas? Dilemas que se vuelven situaciones límites en la medida que se agravan las cosas y en donde comienzan a correr riesgos nuestras vidas, esos dilemas que se convierten en verdaderas aporías, esos famosos caminos sin salida, que bien reflejados están en quedar atrapado “Entre la espada y la pared”. ¿Cómo se resuelven los dilemas materialistas que despiertan una verdadera lucha de clases? ¿Qué es el poder según la perspectiva de quién? ¿Acaso se trata de una manifestación de dominio sobre el otro? ¿Poseer un trabajo que se considere de mayor importancia te garantiza el derecho natural de ser parte de la abundancia económica y excluir a otros, a los pobres, a los desnaturalizados, a los marginales, a los analfabetos?

Oí decir una vez: “Hay que luchar contra la consciencia opresora que se impregna en nosotros y nos somete”. Luego me pregunté: ¿Quiénes son los responsables de transmitir ese tipo de consciencia, ese tipo de ideologismos, ese tipo de pensamientos, ese tipo de creencias? ¿Son los EE.UU, La Unión Europea, es un grupo de personas que pertenecen a una Elite que impulsa un Nuevo Orden Mundial Imperialista, o “Los Iluminados del sistema Capitalista” que a diestra y siniestra engrosan sus arcas? ¿Acaso es el clan Bush o son Naciones como Alemania, Japón y China?

¿Quién es nuestro enemigo? ¿Quién? ¿Quién es el que nos hace creer que debemos dejar morir de hambre a los niños, a los ancianos, a las personas? ¿Quién es el responsable de hacer que humanos odien a otros humanos? ¿Qué es lo que hace que personas que solo quieren vivir mejor se conviertan en verdaderos opresores? ¡¿Quién?! “El miedo que habita en nosotros mismos”.

El miedo que habita en nosotros mismos, ese miedo ancestral que nos quiere cegar de la inexorable finitud de nuestra existencia, que se impermeabiliza a través de los diferentes juegos de Maja, dando el delirio de ser inmortales. El miedo a sufrir de hambre, el miedo a morir sólo, el miedo a morir sin ser amado, el miedo de sentir vergüenza, el miedo a ser humillado, el miedo a ser ridiculizado, el miedo a ser abandonado. El miedo a la intrascendencia, el miedo al fracaso, el miedo al rechazo. El miedo a la insignificancia. El miedo de morir sabiendo que somos nada. Eso despierta la neurastenia que se convierte en paranoia y la paranoia, luego en control,  el control en dominio, el dominio en poder y el poder en destrucción y muerte.

Sin embargo, cuando observo a los niños, y los veo riendo, compartiendo juegos con sus hermanos, con sus amigos, descubro que sé que aún hay esperanza. Existe una respuesta al miedo y esa respuesta es el amor. Amar. Dejar ser. Liberar. ¿Qué importa si soy pobre o si soy rico, si soy feo o si soy lindo, si soy homosexual o heterosexual, si gano o si pierdo? ¡Qué importa todo eso si no tenemos amor para dar! Que importa la libertad si no tenemos con quien compartirla! Qué importan las seguridades si sabemos que vamos a morir igual. Ulises en la Odisea al descender al Hades se encontró con Aquiles, quién había sido asesinado por Paris, paradójicamente, el más cobarde de todos los guerreros troyanos. Fue entonces que Ulises felicitó a Aquiles, el que era el rey de reyes entre los muertos. Si, era verdad, reconoció Aquiles, pero él le respondió a Ulises que hubiese preferido ser el sirviente más sumiso y pobre en el mundo de los vivos que ser un rey y estar muerto. 

Llegando al fin, tratando de forzar la comprensión de conductas que definen la cosmovisión  de los seres humanos como de naturaleza conflictiva, voy a concluir con una frase de Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke que dice: “Dios, La Unidad, no hace distinciones entre bueno y malo, y por eso, es el amor. El sol envía su calor a todos los humanos y no reparte sus rayos según merecimientos. Únicamente el ser humano se siente impulsado a lanzar piedras: que no le sorprenda, por lo menos, que siempre se apedree a sí mismo. El amor no tiene fronteras, el amor no conoce obstáculo, el amor transforma. Amad al malo, y serás redimido”. [4]

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[1] Paulo Freire, La Pedagogía del Oprimido, Argentina, Siglo Veintiuno Editores, 2° Ed. Argentina, 2005. P.40. Este miedo a la libertad también se instaura en los opresores, pero, como es obvio, de manera diferente. En los oprimidos el miedo a la libertad es el miedo a asumirla. En los opresores, es el miedo de perder la libertad de oprimir.

[2] Erich Fromm, El corazón del hombre, México, Fondo de Cultura Económica, 1967, p. 41.

[3] Marcelo de Santa Brígida, Discurso en Plaza de las colectividades, Cañada de Gómez, 2014. (Fragmento).

[4] Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke, La enfermedad como camino, Argentina, Editorial Sudamericana S.A, 2004. P.72.