¿Por qué aumenta el dólar? ***

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Categoría: Opinión Creado en Jueves, 23 Octubre 2014
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Ideas&Economía Consultores


Las expectativas forman parte del corazón de la economía y son precisamente ellas las que generan presión en el valor del dólar. Además, las variables fundamentales de la economía se mueven en una dirección inapropiada incrementando la sangría.


 

as expectativas forman parte del corazón de la economía y son precisamente ellas las que generan presión en el valor del dólar. Además, las variables fundamentales de la economía se mueven en una dirección inapropiada incrementando la sangría.

¿Por qué los exportadores no liquidan sus ventas? ¿Por qué los importadores preferirían comprar más de lo que necesitan y, en el caso en que pueden, incrementan el descalce de la Balanza Comercial? ¿Por qué el Banco Central intenta llevar adelante medidas para estimular la demanda de pesos? Éstas y otras preguntas tienen una misma respuesta: las expectativas de devaluación son altas y alimentan la especulación excesivamente. Quien exporta prefiere esperar con la expectativa de que el Tipo de Cambio se deslice hacia arriba, quien importa prefiere comprar ahora antes de que esto suceda y estas dos fuerzas generan un deterioro en la Balanza Comercial y en el nivel de Reservas Internacionales del BCRA. Para atenuar esta dinámica el Banco Central intenta que los depósitos en pesos se vuelvan más tentadores que la tenencia de dólares aumentando la tasa de interés, entre otras medidas, para reducir la asimetría entre la demanda de pesos y de dólares. Pero, después de la devaluación de Enero no se vislumbraron medidas de política fiscal tendientes a poner en práctica una estrategia clara hacia adelante, en línea con el salto de competitividad logrado. La inflación fue absorbiendo paulatinamente el salto cambiario y hoy, una gran proporción de quienes pretenden encontrar un refugio para evitar la pérdida de valor de sus tenencias, estiman con mayor probabilidad un aumento en el valor del dólar. Así, el llamado “dólar blue” viene a reflejar la valoración generalizada que muchos hacen acerca de la divisa norteamericana. Quizás el valor de equilibrio del Tipo de Cambio no sea $14.70 ni tampoco $8.47, quizás el precio ideal del dólar sea un valor intermedio, pero cuanto más grande es la brecha entre estos dos “precios”, mayor es la disposición de pago por parte de los compradores, y esto viene a reflejar las expectativas de los mismos. Si yo valoro más un bien que tengo en mi poder de lo que me lo paga el mercado, no lo vendo, y si mi valoración es superior a su precio, lo lógico es que compre. Así, ante las limitaciones para comprar dólares libremente, se genera un nuevo mercado que, en este caso, quizás sea un reflejo de las expectativas de muchos. Expectativas generalizadas quizás, porque el “despegue” de precios ya es sostenido en el tiempo. A esto hay que sumarle la escases existente en el BCRA, lo que le quita poder de fuego a la entidad monetaria para “atacar” las corridas. El dilema está en promover y permitir un mayor nivel de las exportaciones para engordar las Reservas o en no hacerlo y limitar sensiblemente las importaciones para evitar seguir perdiendo divisas. El problema es que de este modo se genera mayor deterioro en el mercado interno. Nuestro país no ha sabido, no ha podido o no ha querido sustituir bienes importados que hoy son tan necesarios. El problema está en la Balanza Comercial, que es la única generadora de divisas. Pero arrinconando a los importadores solo nos volvemos más prisioneros de un nivel de actividad que ya es claramente recesivo. “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, dijo Albert Einstein, y quizás sea hora de mejorar la estrategia antes de que sea tarde.

JUAN IGNACIO LOZANO
Lic. en Economía. Consultor en Agronegocios
Ideas&Economía
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