ES UNA CUESTIÓN DE EXPECTATIVAS ***

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Categoría: Economía Creado en Viernes, 11 Abril 2014
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La estrategia aparente fue darle un poco de oxígeno, en primer lugar, a la Balanza Comercial que parecía empeñada en volverse deficitaria, y después a quienes producen, o mejor dicho comercializan, bienes transables y commodities


Juan Ignacio Lozano, Consultor en Agronegocios.
Lic. en Economía.
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La estrategia aparente fue darle un poco de oxígeno, en primer lugar, a la Balanza Comercial que parecía empeñada en volverse deficitaria, y después a quienes producen, o mejor dicho comercializan, bienes transables y commodities -léase, entre otros, los productores de soja- pero, el diagnóstico parece haber sido equivocado y esto es un impedimento fáctico para dar una solución eficiente al problema. La devaluación del 22/23 de enero y su consecuente corrida cambiaria sólo encendieron más la desconfianza y desataron expectativas inconvenientes. Las medidas de política monetaria que se tomaron tendientes a atenuar las consecuencias monetarias dieron resultados parciales pero son un paliativo porque no resuelven problemas de fondo. Respecto a la inflación, la brusca reducción en la masa monetaria posterior a la devaluación fue efectiva, pero estas medidas sólo lograron secar la plaza para evitar la fuga de capitales que se venía dando. Luego, continuó la expansión del circulante y esto, está dicho casi por unanimidad en la bibliografía económica, es el principal motor del aumento de precios. Pese a todo, las Reservas Internacionales del BCRA no dejan de caer y esta semana perforaron el piso de U$S 27.000 millones. Otra vez, la restricción monetaria operó como paliativo.

Todo esto debe ser contemplado en un clima de alta incertidumbre. El Gobierno consideró necesario revisar los índices de crecimiento económico que, además de ser información importante para la institucionalidad del país, son el parámetro más importante para el pago de intereses de algunos Títulos Públicos. Técnicamente, cambiar la base de cálculo de un índice puede ser útil para actualizar la serie, pero lo que no puede pensarse es que los acreedores que compraron bonos bajo ciertas condiciones, ante tamaña modificación que, casualmente reduce el retorno de dichos bonos, no se sientan estafados. Grosero error de “gestión de expectativas” cuando se pretende volver a los mercados internacionales de crédito para tapar el “bache fiscal” de un presupuesto cada vez más deficitario.

Como si todo esto fuera poco, la incertidumbre que generó la devaluación respecto al futuro económico hizo que, poco a poco se acumulen “expectativas especulativas”, caldo de cultivo para que, quienes exportan no lo hagan esperando una nueva devaluación -por considerar que a $8/U$S la divisa aún es barata- y quienes importan se apresuren a tratar de hacerlo para evitar aumentos. Resultado: el saldo comercial se resiente aún más y, otra vez, se produce una dinámica de “expectativas autocumplidas”. Así, el tipo de cambio, más temprano que tarde, va a tener que reflejar esta percepción generalizada. Los costos agropecuarios han aumentado notablemente a raíz de la devaluación, aumentaron los combustibles y ya se están desregulando las tarifas por  lo que, las presiones sobre los costos empresarios no cesan. Si a esto le agregamos  las retenciones y la alta tasa de presión tributaria, la especulación con la producción es inevitable y se vuelve racional. Nadie vende ahora lo que cree que va a valer más a futuro.

El manejo de las expectativas se ha vuelto un factor decisivo en la política económica y deberían tomarse medidas que den certidumbre a la producción y que le permitan ampliar sus márgenes. El sector agropecuario hoy está preso de las retenciones que repercuten directamente sobre sus cuentas. ¿No debería reconsiderarse la posibilidad de flexibilizar el esquema de retenciones para oxigenar al campo ampliando sus márgenes y “desahogando” la Balanza Comercial?¿No sería ésta una medida más eficiente que volver a devaluar? De este modo se conseguiría dar competitividad a la producción agropecuaria sin mayores “efectos inflacionarios  generalizados” y marcando un horizonte más claro de cara a 2015. La producción de trigo posiblemente se estabilice si se vislumbran cambios positivos al respecto y ayudaría a generalizar una percepción más positiva del futuro mediato. Es una cuestión de expectativas

Fuente:

Lic. Gabriel Lamanna.
Gerente de Comunicación Institucional.
Consultora Ideas y Economía